ERKS NO ES NI PUEDE SER CRISTIANA
La creciente popularidad del fenómeno de Erks en la
Argentina presenta un desafío pastoral significativo que requiere un análisis
teológico profundo. Esta supuesta ciudad intraterrena, con sus “seres de luz” y
promesas de evolución espiritual, representa una clara desviación de la verdad
revelada en las Sagradas Escrituras y una amenaza para la fe cristiana.
San Pablo nos advierte claramente en su segunda carta a los Corintios (11:14): “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”. Esta advertencia resulta particularmente relevante al analizar los testimonios sobre Erks, donde las manifestaciones luminosas y los mensajes aparentemente benevolentes coinciden precisamente con esta capacidad del Adversario para presentarse bajo apariencias engañosas.
La doctrina cristiana sobre los ángeles es clara y
específica: son mensajeros de Dios que operan bajo Su autoridad directa, no
entidades que habitan en ciudades subterráneas ni que prometen evolución
espiritual fuera del plan salvífico de Cristo. Como señala la carta a los
Hebreos (1:14), los ángeles son “espíritus ministradores enviados para servicio
a favor de los que serán herederos de la salvación”, no guías autónomos de una supuesta
evolución.
Las doctrinas promovidas por los defensores de
Erks presentan varios elementos incompatibles con la fe cristiana:
- La noción
de “evolución espiritual” promovida por estos supuestos seres contradice
directamente la doctrina de la salvación por la gracia mediante la fe en
Cristo (Efesios 2:8-9). La idea de que el ser humano puede “evolucionar”
hacia estados superiores de consciencia representa una forma moderna de
gnosticismo.
- La
cosmología propuesta, con sus niveles y dimensiones paralelas, se desvía
significativamente de la creación tal como es revelada en las Escrituras.
Como advierte San Pablo en Colosenses 2:8: “Mirad que nadie os engañe por
medio de filosofías y huecas sutilezas”.
- La práctica
de “contacto” con estos seres viola directamente la prohibición bíblica
contra la consulta a espíritus (Deuteronomio 18:10-12), representando una
forma moderna de espiritismo.
El fenómeno de Erks presenta varios peligros
espirituales concretos:
- Desviación
de la verdadera adoración: al promover el contacto con “seres de luz”,
desvía la atención del único mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo
(1 Timoteo 2:5).
- Sincretismo
religioso: la mezcla de elementos cristianos con conceptos “new age” y
esotéricos genera confusión doctrinal y debilita la fe.
- Falsa
esperanza: la promesa de conocimientos secretos y evolución espiritual
representa una forma moderna de la antigua tentación edénica de “ser como
dioses” (Génesis 3:5).
La tradición cristiana, desde los Padres de la Iglesia, ha sido consistente en su advertencia sobre manifestaciones espirituales que, aunque aparentemente luminosas, desvían de la verdad revelada. San Juan Crisóstomo advirtió específicamente sobre entidades que se presentan como “mensajeros de luz” pero cuyo objetivo es alejar a los fieles de la verdad del Evangelio.
Santo Tomás de Aquino, en su “Suma Teológica”,
proporciona criterios claros para el discernimiento de espíritus, enfatizando
que cualquier manifestación que contradiga la doctrina revelada o promueva
prácticas contrarias a la fe debe ser rechazada, independientemente de cuán
impresionante o benévola parezca.
Como pastores y guías de la espiritualidad
auténtica, los cristianos tenemos la responsabilidad de advertir sobre los
peligros de Erks y fenómenos similares. La respuesta debe ser:
- Reafirmar
la suficiencia de Cristo para nuestra salvación y crecimiento espiritual.
- Fortalecer
la enseñanza bíblica sobre el discernimiento de espíritus.
- Proveer
acompañamiento pastoral a quienes hayan sido atraídos por estos fenómenos.
El Apóstol Juan nos recuerda: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (1 Juan 4:1). Este mandamiento es particularmente relevante frente al fenómeno de Erks. La verdadera iluminación espiritual no viene de supuestas ciudades intraterrenas ni de seres de luz autodesignados, sino de la verdad revelada en Cristo Jesús, “la luz verdadera que alumbra a todo hombre” (Juan 1:9).
Erks no es ni puede ser cristiana.
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